jueves, 28 de junio de 2012

Consejo Europeo, ¿qué esperar de él?


Este jueves y viernes se celebra en Bruselas la cumbre de Jefes de Estado destinada a poner las bases del fin de la crisis de deuda que acecha a la Eurozona, pero, ¿qué podemos esperar de ella? Para empezar, hay que definir dos bandos claros en este Consejo Europeo.
Por un lado los defensores de la austeridad, con la señora Merkel a la cabeza acompañada de sus fieles seguidores Holanda y Finlandia. Esta alianza es reacia a cualquier tipo de solidaridad en el asunto de la deuda, se opone a los famosos Eurobonos que no son otra cosa que mutualizar la deuda soberana de los países, y ya no digamos al gran tabú, el rechazo absoluto a que el Banco Central Europeo compre deuda, esto último es un asunto curioso que trataré en otro momento porque merece una entrada en solitario. 
Por otro lado Italia y Francia, principales impulsores de políticas de crecimiento y mutualización de la deuda. Ven indispensable actuar rápidamente para calmar a los mercados y lograr que países en apuros se puedan financiar a costes razonables.
Entre los dos bandos, España. Nuestro gobierno tiene una característica muy especial, llevamos 7 meses de gobierno y todavía no sabemos a que juega. Por ideario político está claro que se acerca mucho más a Merkel que a Hollande, pero vista nuestra situación, Francia puede ser nuestra última esperanza. Dudo mucho que Rajoy se enfrente a Merkel en plena negociación del memorándum para el rescate. Dicho esto, ¿qué puede sacar en claro el Consejo? En el horizonte aparecen distintas opciones:

- Alemania cede: Se crearían mecanismos para la compra de deuda soberana de países en apuros como Italia o España que consiga aliviar la presión sobre ellos y ganar tiempo para proseguir con las reformas exigidas.

- Francia e Italia ceden: No se toca el tema de la deuda y sí se crean mecanismos de control financiero y bancario, en el que desde un organismo central (siempre gobernado por la primera potencia económica de la Unión) pueda controlar aún más si cabe las finanzas de la Eurozona.

Aquí más de un lector se preguntará, ¿ y los demás países no pintan nada?. Pues para que relacionen con algo similar en España, pintan lo mismo que un partido político pequeño a la hora de negociar los presupuestos, pueden sacar alguna ventaja pero las grandes líneas seguirán intocables. Arzalluz solía decir en época de Aznar, que a los canarios nos prometían dos carreteras y ya tenían el voto garantizado. En Europa, puede ser parecido.

Las consecuencias de ambos escenarios son claros, si Alemania cede, la prima de riesgo disminuiría considerablemente, los países en apuros se financiarían a costes razonables y tendrían más margen para seguir con las reformas exigidas, consolidando la economía de la zona euro. Esto parece muy bonito, entonces, ¿por qué no cede Alemania? Por dinero e inflación, dinero porque les costaría mucho, e inflación porque para Alemania la inflación es lo que a España un cargo de confianza, intocables.
Si cede Italia y Francia, los mercados se echarían encima de los países en dificultades como un tiburón cuando huele la sangre. La prima se dispararía y el rescate de verdad nos llegaría en cuestión de semanas, con el temido efecto contagio a Italia como posibilidad muy alta. El fin del euro estaría muy cerca.

Con todo esto resulta obvio pensar que nuestros líderes políticos llegarían fácilmente a un acuerdo para comprar deuda y dar tiempo a cumplir con los planes puestos en marchas en ciertos países, pero no se equivoquen, la lógica en Europa dejo de imperar hace mucho, concretamente hace 24 Consejos Europeos, los celebrados desde el comienzo de la crisis de deuda.

Mi pronostico es una mezcla, Italia y Francia cederán en ciertas cosas, se avanzará en la unión bancaria y fiscal, que no política (esto también merecerá otra entrada) y Alemania también cederá permitiendo la compra de deuda, pero maquillándolo, en este apartado pueden consultar con Rajoy que suele ser experto en estas lides. Si la señora Merkel no cede, el euro como tal corre serio peligro. Los mercados no quieren dudas, no les vale ni medias tintas ni proyectos a largo plazo, quieren estabilidad a muy corto plazo, el lunes mejor que el martes, y este punto, como tantas otras cosas solo depende de una persona, Ángela Merkel.
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